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Herramientas de Videoconferencia: Posibilitando el aprendizaje sincrónico pese al COVID-19

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Zoom, Google Meet y Microsoft Teams, son algunas de las plataformas que han permitido la conexión visual con familiares y amigos, pero sobre todo han logrado que tanto las reuniones laborales como las clases formativas puedan continuar a pesar del encierro producto de la pandemia.

Sin duda que el 2020 será un año sin precedentes en la historia de la educación considerando que el Coronavirus está presente en todos los rincones del planeta, transformándose en una situación que ha impactado todos los ámbitos de la vida social, incluyendo por su puesto, la formación de niños, adolescentes y adultos. De hecho, según  cifras de UNESCO, alrededor de 1.500 millones de estudiantes en el mundo no están teniendo clases presenciales.

Chile no ha sido ajeno a esta realidad. Desde el 15 de marzo del año en curso, las clases presenciales de los establecimientos educacionales básicos, medios y universitarios, fueron suspendidas y es por ello que estudiantes y docentes se han visto en la necesidad de adaptarse a este contexto. Y lo han logrado buscando nuevas formas de aprender y enseñar, en algunos casos llevando aspectos del aula presencial a un entorno virtual, y en otros, desarrollando nuevas modalidades, estrategias y herramientas virtuales. Esta mezcla conlleva la mezcla de aprendizajes sincrónicos y asincrónicos.

El aprendizaje sincrónico es el aprendizaje basado en el intercambio de información de manera instantánea. Esto permite al estudiante y al docente realizar preguntas, y contestarlas, de forma inmediata. Este tipo de aprendizaje tiene la ventaja de facilitar que las interacciones entre los participantes sean más fluidas, lo que otorga una mayor facilidad para resolver problemas rápidamente. (Mora, 2011)

Los espacios virtuales sincrónicos, particularmente, utilizan medios para la comunicación a distancia que se respaldan en materiales de apoyo que deben cumplir una estructura específica. Dentro de las herramientas que permiten este tipo de aprendizaje se encuentra la videoconferencia.

Ante la inminente necesidad de establecer mecanismos de contacto y de comunicación sincrónica entre las personas, sin importar la distancia en la que se encuentren, el uso de videoconferencias ha permitido hacer frente a este problema. Las herramientas de videoconferencia grupales ofrecidas por diversas empresas del ciberespacio, impulsando así un uso masivo de las mismas. De este modo, la disponibilidad de opciones de conferencias en la nube ha ayudado a mantener un poco a raya el caos y darle así, continuidad al programa educativo.

El concepto videoconferencia es entendido como una reunión remota, entre dos o más personas en tiempo real, la cual se sustenta gracias al uso de recursos tecnológicos que propician la transmisión de datos, los cuales en la mayoría de las ocasiones corresponden a audio y video.

La principal característica que deben tener el uso de este tipo de recursos en educación es el de establecer contacto verbal y visual en tiempo real entre personas que pueden encontrarse separadas a diferentes distancias, por lo que es útil en educación, ya que permite la interacción entre profesores y estudiantes, así como entre los/as propios estudiantes (Vidal y Álvarez, 2020).

Herramientas de Videoconferencia más utilizadas:

Son muchas las herramientas gratuitas y pagadas que hoy coexisten, una de las más populares y utilizadas es Zoom, la cual inicialmente fue diseñada como una aplicación de conexión para ser usada en el ámbito corporativo, sin embargo, con la llegada de la pandemia tuvo un boom global de descargas. Según la consultora RBC Capital desde que comenzaron los procesos de cuarentena, la cantidad de downloads de Zoom aumentó un 183%.

Las razones de su éxito son muchas, pero entre ellas destacan la simplicidad de su instalación y uso gratuito para reuniones virtuales de hasta 100 participantes simultáneos. Sin embargo, en la versión “free” de esta aplicación estableció un límite de tiempo de conexión de 40 minutos, algo más que suficiente para las reuniones virtuales casuales y familiares, pero en ocasiones limitada para sesiones formativas, razón por la cual los establecimientos educativos que han optado por ella han debido suscribirse a la opción de pago.

Por su parte, Google cuenta con varias herramientas de videoconferencias, siendo Hangouts, la más antigua de todas. Duo, por su parte permite videollamadas exclusivas para teléfonos móviles. Ahora, sin embargo y producto de la crisis sanitaria por COVID-19, el producto estrella es Google Meet.

Esto porque Google Meet ofrece conversaciones simultáneas con hasta 100 participantes y sin límite de tiempo. Además, Google ha prometido continuar incorporando distintas medidas de seguridad. Para usarla entonces sólo hay que tener una cuenta de Google activa, lo que la pone en el pódium de las apps de videoconferencia más utilizadas.

Otra de las más populares en estos tiempos de pandemia es Microsoft Teams, cuyo uso ha crecido más de diez veces desde iniciada la emergencia sanitaria. Esta plataforma combina chat, llamadas, videoconferencias y almacenamiento de archivos e integración de aplicaciones, con el objetivo de contribuir en la productividad de las empresas, especialmente en un contexto como el actual en el que todos se han volcado al trabajo remoto.

Skype en tanto, es una de las aplicaciones de videollamada más antiguas y para muchos, una de las más confiables. La versión gratuita permite hacer reuniones grupales de hasta 10 personas y tiene un par de opciones interesantes como “compartir pantalla” donde se puede mostrar al resto algo que esté en tu computador o también difuminar el fondo de tu imagen. Esta herramienta es un clásico y una de las más simples de usar.

Otras redes sociales o herramientas como WhatsApp, Facebook o Houseparty, entregan también opciones para realizar encuentros cara a cara mediante la virtualidad. Pese a ello sus usos están más bien destinados para el uso familiar que profesional o educativo.

Las oportunidades que ofrecen para la educación del futuro

Si bien es cierto, estas aplicaciones eran utilizadas antes de la pandemia, la crisis sanitaria puso de manifiesto lo relevante que son para los procesos formativos futuros. ¿Cuántos de los cambios que hoy estamos experimentando se convertirán en permanentes? ¿Crecerá el teletrabajo? ¿Avanzaremos hacia una educación superior 100% virtual, como ya lo han hecho varias universidades alrededor del mundo? Estos son algunos de los temas en los que los equipos de TI, universidades y docentes deben pensar mientras se desarrollan estrategias de videoconferencia a largo plazo.

No cabe duda que las plataformas de videoconferencia son tecnologías que proporcionan un sistema de comunicación, diseñado para el intercambio de información mediante la interacción visual, auditiva y verbal en tiempo real con personas que se encuentran geográficamente distantes. Con la videoconferencia se permite compartir información, intercambiar puntos de vista, mostrar y visualizar todo tipo de documentos, dibujos, gráficas, fotografías, imágenes de computadora y videos, en el mismo momento sin tener que trasladarse al lugar donde se encuentra la otra persona, características que en el marco de este complejo escenario, han demostrado ser fundamentales.

Desde el punto de vista pedagógico, cualquier actividad formativa que considere el uso de videoconferencia requiere de una planificación docente previa. Si se trata de una clase, ésta debe prepararse no sólo en cuanto al material a utilizar, si no también considerar los aprendizajes a alcanzar, los diferentes momentos de la clase y propiciar, en la medida de lo posible, la actividad y participación de las y los estudiantes. Si se trata de una actividad evaluativa, tipo examen oral o presentación de trabajos, se deben planificar los tiempos, instrucciones, criterios evaluativos y retroalimentación, entre otros aspectos.

En conclusión, esta crisis debe servir para evaluar la capacidad de las universidades para adaptarse a esta nueva realidad que avanza a pasos agigantados, siempre deseando lograr una alta calidad en la educación virtual y su mejoramiento permanente, procurando además que esa educación alcance la mayor equidad y pertinencia social. En el fondo, esta pandemia puede ser también una oportunidad para revisar nuestros antiguos procesos educativos e indagar con más fuerza en las metodologías de cara al futuro.

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