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Proyecciones de los cursos en abierto, masivos y en línea

En este caso, deseamos presentar una mirada sobre qué proyecciones tiene este movimiento respecto a los procesos de enseñanza y aprendizaje.

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Durante los últimos meses hemos abordado múltiples aristas sobre los Cursos Abiertos, Masivos y en línea. En este caso, deseamos presentar una mirada sobre qué proyecciones tiene este movimiento respecto a los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Una primera propuesta, basada en las ideas iniciales de Downes, plantea dos iniciativas concretas, tomadas en el uso de la información que los mismos usuarios producen al interior de las plataformas, con el fin de enfrentar las problemáticas asociadas a la evaluación y seguimiento. Por un lado, plantea el uso de la analítica de aprendizaje (learning analtytics) como mecanismo para construir perfiles basados en las interacciones con los materiales y otros participantes.

Por otro lado, emerge el Network Clustering, basado en que en una red de interacciones en una comunidad, el aprendizaje constituye un conglomerado de actividades, y el aprendizaje individual puede ser valorado como una aproximación a ese conglomerado.

Por otro lado, parece necesario fortalecer la concepción de los Entornos Personales de Aprendizaje (Personal Learning Environment – PLE) en relación directa con los Cursos en Abierto. A primera vista, ambos elementos no tienen directa relación, pero se relacionan en la medida que a través de éstos mismos, es posible surtir los espacios personales de trabajo.

Esto involucra el fortalecimiento de competencias digitales y uso de información en la red, lo cual debería ser considerado como elemento en las propuestas formativas MOOC (Masive Open Online Curse), ya sea como una etapa preparatoria y/o como parte inicial de cada curso. Esto favorecerá que los usuarios saquen un mayor provecho a las iniciativas en abierto que existe, y no solo en los procesos formativos, sino también con los diferentes materiales asociados.

Una tercera mirada es posible y se refiere al potencial que poseen para disminuir la deserción en estudios universitarios. Al respecto, la investigación del autor revela que el uso de Cursos Abiertos, favorece a estudiantes que pueden obtener formación a través de un canal formativo paralelo al formal, el cual está disponible por un período mayor de tiempo, con un desarrollo muchas veces más extendido, actividades de aprendizaje y acompañamiento de pares con disposición para apoyar a los demás.

Sin duda esta mirada revela la autonomía y compromiso de cada estudiante como elemento fundamental, lo cual no necesariamente asegura la disminución de la deserción, pero al menos ofrece alternativas que permitan frenar situaciones problemáticas asociadas a la motivación y el aprendizaje. Este punto puede  requerir una mayor investigación no solo desde la experiencia, sino que desde los resultados e impacto en el aprendizaje formal.

Además, cabe señalar que la proliferación de los MOOC desde el año 2008 ha permitido que cualquier persona, de manera autodidacta, pueda encontrar, seguir y finalizar cursos de diversas temáticas. Ahora bien, el desafío de mantener esto en el tiempo requiere la construcción de una masa crítica que sostenga este modelo de formación en línea a lo largo del tiempo.

Desde es un punto de vista más general, este formato marca una fuerte ruptura con los estados previos en la circulación y el acceso a la información a través de Internet y demuestra la evolución en la fuerte asociación entre el discurso pedagógico y las motivaciones sociales ante la incorporación de tecnologías en procesos educativos.

En este momento fundacional y exploratorio la dinámica se encuentra aún en el medio de las tensiones que emergen de la lógica comercial y acumulativa de las titulaciones y créditos académicos y la creciente apertura de los contenidos universitarios y la formación y acceso abierto de nuevos recursos educativos.

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior, plantear el formato como una propuesta de democratización total que tiene la intención de superar los modelos formativos de la educación superior, resulta muy precipitado. La iniciativa de los MOOC’s permite visibilizar la gran disposición de contenidos en línea que existe en la actualidad, que a partir de un seguimiento experto y orientado, puede dar lugar a la extensión de esos materiales, a nuevas vinculaciones entre los actores y al empoderamiento de una gran cantidad de personas en diferentes lugares del mundo.

Al llegar a este punto, lo primordial es replantearse los tipos de requerimientos pedagógicos y académicos que se depositan en esta modalidad. Si se tienen en cuenta las posibilidades técnicas y expresivas de Internet y se las combina con los diferentes contextos y trayectorias educativas, los MOOC’s son una opción inteligente en un ambiente educativo expandido a través del uso de TIC.

Tanto las universidades como las empresas y los Estados deben reflexionar sobre los tipos de conocimientos y perfiles necesarios en la formación de recursos humanos y modificar los modelos de negocios, de manera tal de permitir que los actores se encuentren con los conocimientos que requieren, sin la necesidad de acumular certificaciones, sino con la posibilidad de desarrollar competencias específicas que puedan ser demostradas en puestos de trabajo reales.

La vida de la propuesta formativa de los MOOC’s depende de un cambio de las lógicas comerciales e intenciones de formación académica de los individuos y de las instituciones, que se encuentran asociadas a un proceso creciente de liberalización y apertura de contenidos y productos universitarios como nunca antes se había dado en la historia. De la reestructuración de esa normativa, que conducirá a nuevos procesos y representaciones, devendrán nuevos usos y configuraciones de este novedoso formato educativo.

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