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La evaluación por competencias en entornos virtuales de aprendizaje

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Una de las principales dificultades al momento de diseñar programas de aprendizaje en plataformas virtuales es avanzar del registro cualitativo de resultados hacia una evaluación que no solo constituya una instancia significativa de aprendizaje, sino que también esté al servicio del desarrollo de competencias específicas y trasversales, fundamentales para hacer de la capacitación laboral una educación enfocada en la formación integral e integrada a los nuevos desafíos de nuestra sociedad.

Para lograr este objetivo, la integración de la evaluación por competencias en entornos virtuales -como la plataforma Moodle– se sustenta en la combinación intencionada de elementos cualitativos como el diseño de niveles de logro segmentados en módulos progresivos de trabajo con criterios cuantitativos que recolecten el desempeño evidenciable a partir de categorías que traduzcan estos niveles en tasas de avance concretos.

El poder y querer enfrentar exitosamente desafíos de diversa índole maximizando los recursos disponibles -que es el núcleo del concepto de competencia- implica situar al estudiante en escenarios estimulantes y complejos en los que deba combinar sus diversas capacidades y saberes para cumplir exitosamente la tarea propuesta. En este sentido, la evaluación por competencias no puede ser limitarse al cotejo de pasos o la explicación erudita de escenarios o procedimientos predeterminados a través de un formulario; para ser competente es necesario actuar decisivamente, aun sin toda la información necesaria para tomar una decisión, y con esta acción cumplir o incluso superar las metas propuestas.

Estas situaciones problemáticas deben ser diseñadas por el mismo docente, en función a sus metas para el curso y los contenidos que desea profundizar mediante el trabajo aplicado que debe movilizar conocimientos previos, saberes propios de los estudiantes y su propia motivación personal. Estos casos hipotéticos, idealmente basados en casos reales, deben enfocarse en el desarrollo de cursos de acción o toma de decisiones por parte de los estudiantes con las respectivas justificaciones, que junto al producto final son los pilares de este modelo evaluativo, desechando así la calificación por promedio, que da la posibilidad que un estudiante sea promovido de nivel manejando parcialmente o de forma exclusiva aspectos teóricos o prácticos de un respectivo tema.

Con este objetivo en mente, el docente debería diseñar matrices de evaluación enfocadas en los productos por nivel de competencia, eligiendo mecanismos que permitan la evaluación diagnostica, continua y de promoción al siguiente nivel, concatenadas en módulos progresivos y con criterios de logro funcionales que reconozcan la diversidad de formas que puede tomar una solución, pero la transversalidad de las competencias a evaluar.

De esta manera, el estudiante solo avanzara cuando demuestre que esté en condiciones de resolver la situación planteada a través de los múltiples recursos con que cuentan los espacios digitales tanto para el reconocimiento del problema como la indagación de respuestas o el desarrollo de soluciones.

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