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La educación está en la nube

La virtualidad y el libre acceso a documentos en todo momento y en cualquier lugar, abren las posibilidades hacia un trabajo cada vez más colaborativo.

Existió en algún momento la preocupación por poseer un respaldo digital de los documentos que antiguamente se plasmaban en el papel, con el fin de tener acceso a ellos en las nuevas herramientas tecnológicas que iban apareciendo y tomando relevancia en los procesos productivos.

Este fue el caso de las herramientas computacionales, las cuales se impusieron y hoy son un parte fundamental dentro de cualquier organización para su correcto funcionamiento. Pero esta mera concepción, de sólo poseer el documento en un lugar específico está desactualizada. Hoy en día es necesario poder contar con estos documentos y archivos sin las restricciones del lugar y hora, potenciando el trabajo colaborativo y en redes.

De esta forma, nace y toma fuerza el concepto de “la nube”, espacio virtual indefinido en donde se alojan toda nuestra información relevante, ya sean documentos, aplicaciones, software de edición, etc.  Están permanentemente a nuestra disposición, independientemente de donde nos encontremos, y podemos acceder a ellos en cualquier momento mientras tengamos una conexión a Internet.

Un ejemplo claro de la computación en nube (o cloud computing) es el fenómeno actual de las fotografías. A través de nuestros smartphones podemos fotografiar cualquier elemento -sin la necesidad del proceso de revelado-, se suben inmediatamente a las redes sociales e incluso pueden ser editadas una vez estando en la nube, a través de aplicaciones como Instagram o softwares online como PicMonkey.

Los beneficios de esta herramienta tecnológica aplicados a entornos educativos, radica en que otorga mayor flexibilidad tanto a los alumnos como a los docentes, puesto que les permite crear y editar materiales didácticos, además de consultar y revisar información cuando sea pertinente. Se puede dar además un mashup o mezcla, entre trabajos que se comienzan a elaborar en las clases presenciales, y se finalizan en entornos virtuales de aprendizaje.

Si bien hoy se puede ver a las herramientas de la nube como un mero repositorio de documentos, es porque aún no se ha logrado dar  conocer el real potencial de estas aplicaciones. Virtudes que van desde el acceso sin barreras geográficas u horarias, creación de proyectos a distancia, hasta el trabajo simultáneo con colegas y compañeros, entre otros.

A medida que las brechas tecnológicas disminuyan, y más sectores tengan acceso a plataformas en línea, las aplicaciones pensadas en la nube relacionadas con la educación aumentarán en gran medida. Sin embargo, hoy en día ya existen una cantidad importante de instituciones educativas, tanto de educación primaria como superior, que utilizan estas herramientas como parte de sus metodologías de aprendizaje.

Fuentes:

1.- Informe Horizon para Iberoamérica 2012

2.- José Real: “Educación en la Nube”. Universidad Autónoma de Madrid. http://bit.ly/LWgSjm

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