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Innovación tecnológica en el proceso de aprendizaje

El modelo educativo frente al impacto de las nuevas tecnologías.

Para innovar hace falta trabajar mucho, además de planificación y disciplina, lo cual no sucede espontáneamente. De hecho, muchos docentes asisten a seminarios, tras la búsqueda de actualizarse y desarrollar competencias en el manejo de nuevas tecnologías para la enseñanza, y al salir de estos el entusiasmo por aplicar lo aprendido se esfuma, debido a diversas limitantes.

La traducción de ideas y el entusiasmo que genera participar de estas instancias de aprendizaje, son bastante difíciles de llevar a la práctica, por lo que no debe sorprender si el cambio se genera poco a poco. Levitt citado por Poole, 2001, describe lo difícil que es lograr el cambio innovando y distingue entre innovación y creatividad. La creatividad señala “es pensar las cosas de nuevo, mientras que la innovación es hacer cosas nuevas. Hay muchas personas que se les ocurren buenas ideas que mejoran el modo de hacer las cosas en las escuelas, pero hay poca gente capacitada para hacer lo necesario para traducir sus ideas a la práctica. Las ideas adquieren vida cuando son traducidas en acción como manifiesta Levitt citado por Poole, 2001, “Las ideas no sirven de nada si no se hace uso de ellas”.

Así que además de ser creativos debemos ser innovadores y contribuir a que los demás sean innovadores con nuestro aliento  y voluntad de compartir el tiempo y la energía, para promover la integración de la tecnología en el currículo de todos los niveles de enseñanza-aprendizaje del sistema educativo.

Las nuevas tecnologías pueden emplearse en el sistema educativo de tres maneras distintas: como objeto de aprendizaje,  medio para aprender y apoyo al aprendizaje. En el estado actual, es normal considerar las nuevas tecnologías como objeto de aprendizaje en sí mismo, pues permiten que los alumnos se familiaricen con el ordenador y adquieran las competencias necesarias para hacer del mismo un instrumento útil a lo largo de los estudios, en el mundo del trabajo o en la formación continua cuando sean adultos.

Sin embargo, donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero lugar es en la enseñanza, puntualmente, como apoyo al aprendizaje. Las tecnologías así entendidas se hayan pedagógicamente integradas en el proceso de aprendizaje, tienen su sitio en el aula, responden a unas necesidades de formación más proactivas y son empleadas de forma cotidiana. La integración pedagógica de las tecnologías difiere de la formación en las tecnologías y se enmarca en una perspectiva de formación continua, evolución personal y profesional, como un “saber aprender”.

La búsqueda y el tratamiento de la información inherente a estos objetivos de formación, constituyen la piedra angular de tales estrategias y representan, actualmente, uno de los componentes de base para una utilización eficaz y clara de Internet, tanto en el medio escolar como en la vida privada. Para cada uno de estos elementos mencionados, las nuevas tecnologías, sobre todo las situadas en red, constituyen una fuente que permite variar las formas de hacer para atender a los resultados deseados.

Entre los instrumentos más utilizados en el contexto escolar destacamos: tratamiento de textos, hojas de cálculo, bases de datos o información, programas didácticos, de simulación y ejercicios, CD rooms, presentaciones electrónicas, editores de páginas html, programas de autoría, foros de debate, la cámara digital, la videoconferencia, etc.

Entre las actividades a desarrollar mencionamos: correspondencia escolar, búsqueda de documentación, producción de un periódico de clase, realización de proyectos web-quest u otros, intercambios con clases de otras ciudades o países, etc.

Podrán utilizarse las nuevas tecnologías, pero se seguirá inmerso en la pedagogía tradicional si no cambia la idea de que  el profesor tiene la respuesta y se pide al alumno que la reproduzca. En una sociedad en la que la información ocupa un lugar tan importante, es preciso cambiar de pedagogía y considerar que el alumno inteligente es el que sabe hacer preguntas y es capaz de decir cómo se responde a esos cuestionamientos. La integración de las tecnologías contempla pasar de estrategias de enseñanza a estrategias de aprendizaje.

El estudiante de hoy debe emprender un caminar distinto al tradicional, se requiere que sea activo en su aprender, que construya su aprender y no otro por él, que sea un creador, un desarrollador de proyectos, que razone y reflexione, que piense y resuelva problemas, que investigue y evalúe. Habilidades y destrezas que le permitirán tener viabilidad en una sociedad que transita a un ritmo sin precedentes y que define sus funciones continuamente, donde la información, el conocimiento y la comunicación imprimen un sello dinámico y cambiante. Atendiendo a las consideraciones anteriores, se demanda de un estudiante flexible, aliado al cambio, adaptable a situaciones nuevas, capaz de manejar la incertidumbre, con visión de mundo, actuando como un ser humano pleno, capaz de construir y reconstruir su aprendizaje, estando consciente de sus virtudes y limitaciones.

Como consecuencia, esta nueva sociedad necesita un estudiante que aprenda a construir tempranamente las estructuras mentales que condicionarán su aprender a aprender. Un estudiante que provisto de este arsenal cognitivo pueda tener mayores oportunidades para crecer como persona y desarrollar sus potencialidades humanas. Crecimiento personal que está mediado por la incorporación de nuevos recursos tecnológicos al aula para apoyar el aprender como el computador, los multimedios, hipermedios, la Internet, entre otros.

Las áreas de aplicación de las TIC son diversas: se puede trabajar con softwares educativos, con programas diseñados en función de un objetivo pedagógico claro y evidente, con herramientas de productividad, a las que el facilitador podrá sacar los mayores beneficios, o bien a través del uso de la Internet, que permitirá abrir el mundo a los estudiantes, dando acceso a posibilidades de interacción global y entregándoles un bagaje de experiencias significativas que fortalecerán su aprender.

Desde esta perspectiva educativa se puede usar metodológicamente la Internet para navegar y preparar a los niños en este mundo global e iniciarlos en actividades colaborativas y cooperativas, sincrónicas y asincrónicas, facilitándoles así el análisis, síntesis y evaluación de información global, como medios que faciliten la construcción de nuevo conocimiento (Sánchez, 2001).

Las actividades interactivas suponen aplicar la tecnología informatizada como un medio de construcción que permita extender las mentes de los estudiantes y sus aprendizajes; usar la tecnología como el lápiz, como un medio transparente e invisible, es decir, que puede ser utilizada pertinentemente e integrada al currículo, desde el momento en que esté disponible donde quiera que se le requiera, en el aula y en el laboratorio; usar la tecnología no para aprender de ella sino para aprender con ella, siempre centrándose en el aprender, en la tarea, en el material de aprendizaje y no en la tecnología misma.

La idea es hacer que el aprendizaje sea visible y la tecnología se torne invisible, como única forma de lograr una real integración curricular, haciéndola desaparecer para así resaltar el aprender. Se debe usar el computador, los multimedios, los hipermedios y la Internet no sólo en el tradicional laboratorio de computación, sino también dentro del aula de clases, utilizándolos como herramientas, recursos y materiales de aprendizaje insertos en la diversidad de medios del aula. Además será necesario aplicar la tecnología informatizada mediante una planificación y metodología para que su uso sea efectivo y significativo.

La transparencia, la ubicuidad y la metodología en el uso de las TIC son factores claves en su integración curricular. También será fundamental capacitar a los docentes en el uso, aplicación e integración curricular de la tecnología informatizada y su implementación de aulas para que se conviertan en micro mundos interactivos en la construcción del conocimiento.

Bibliografía:

-Sánchez, J. (2001), Aprendizaje Visible, Tecnología invisible Santiago de Chile, Chile, Ediciones Dolmen.

-Poole, B. (2001) Tecnología Educativa, España, Editorial McGraw Hill.

Fuente Informativa:

http://tinyurl.com/dx8eb4m

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