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De las TICs a las TACs: Aprendizaje significativo en entornos virtuales

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El impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en nuestra experiencia cotidiana y su constante perfeccionamiento ha implicado una revisión a las prácticas docentes en todos los niveles formativos, y ha llevado a replantear su incorporación dentro de las aulas universitarias en búsquedas de la mejora en la calidad de los aprendizajes y una concordancia con la sociedad altamente digitalizada en la cual interactuamos (quienes no se ven perjudicados por la brecha digital).

Sin embargo, la incorporación de recursos digitales en la mayoría de los casos, no ha significado el necesario cambio de mentalidad por parte de docentes que se han enfocado en cambiar el soporte de sus enseñanzas, pero no la concepción bajo la que han sido formados. Más allá de una brecha etaria que en efectos prácticos no es significativa gracias a capacitaciones, formaciones y la misma sociabilización de docentes a través de redes digitales, el paradigma del profesor que debe manejar profundamente todo aquello que enseña, y que el estudiante solo aprenderá aquello que este le pueda enseñar.

Como propone Juana María Sancho Gil, la incorporación de tecnología en la experiencia educativas de las nuevas generaciones implica necesariamente un cambio en la misma forma de interactuar con el conocimiento, que se encuentra distribuido y en constante trasformación, mejora y obsolescencia. En la vorágine cultural e informativa de la Sociedad Red, existen lenguajes y realidades que fácilmente pueden quedar fuera de una Universidad que no se integré efectivamente en la educación digital, paso que comenzó décadas atrás con la incorporación de las TIC en las aulas y que ahora continua con una comprensión del rol creador y autónomo del estudiante en relación al receptor y ejecutor pasivo de antaño.

No basta por tanto, remplazar pizarras con proyectores y libros con material audiovisual o documentos virtuales dispuestos en línea (TIC); es necesario que estos recursos sean dispuestos desde los mismos estudiantes bajo la guía experta de los docentes, quienes han de velar tanto la adquisición de contenidos como el desarrollo de competencias demostradas y aplicadas en entornos virtuales. Con esta visión renovada de roles y atribuciones, los recursos digitales pasan de ser accesorios o nuevos formatos para la transmisión de los mismos canales de información, a herramientas formativas con un impacto profundo en los estudiantes y su experiencia cotidiana.

Esto nuevo enfoque hace que las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC), se centren en aquello que el estudiante puede desarrollar con los recursos digitales y los contenidos formativos, los que pueden escapar a los conocimientos o intereses del mismo docente, pero que permiten expandir su propia experiencia e integrar sus propios códigos e intereses en su formación personal y profesional.

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