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Crowdsourcing: Comunidades de desarrollo en entornos participativos

Esta concepción de trabajo permite la creación de proyectos con audiencias cada vez más masivas, logrado principalmente por las capacidades de las nuevas tecnologías y tendencias de colaboración.

Tras la implementación de la web participativa o más conocida como web 2.0, se comenzó a dar una nueva lógica en torno al uso y capacidades de las herramientas virtuales, con especial énfasis en redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube y Myspace, entre otras.

Estos espacios de interacción cambiaron la percepción lineal que se poseía en torno a la comunicación en la web, pasando de un tradicional envío de correo electrónico (con sus limitantes como el tiempo de respuesta), a trabajos colaborativos con redes sin barreras geográficas en teleconferencia, ya sea a través de Skype u otro sistema de mensajería instantánea similar.

A esta colaboración, desde diversas comunidades y lugares se la he denominado “Crowdsourcing”. El término hace referencia a la búsqueda de una fuente (sourcing) por un grupo o masa (crowd), apelando a la externalización de tareas que tradicionalmente realizaba un contratista, y que ahora son elaboradas por comunidades a través de convocatorias abiertas.

Trabajo desde diversos ambientes y comunidades

La expresión ha sido ampliamente utilizada por empresas, como un modo de abreviar la tendencia hacia el trabajo colaborativo masivo con tecnologías web 2.0 con el fin de lograr objetivos de negocio. Pero el término no es exclusivo del ambiente empresarial, puesto que se ha masificado a otros entornos como el de la educación.

El crowdsourcing se ha comenzado a utilizar en ambientes de aprendizaje como una nueva forma colaborativa, tanto en la creación y diseño de metodologías o productos asociados a la educación. Las posibilidades que ha logrado abrir gracias a las tecnologías, permiten hoy un trabajo fluido en investigaciones con redes internacionales, conferencias y seminarios con audiencias cada días más pluralistas y masivas, y la creación conjunta de herramientas didácticas para el aprendizaje.

Un ejemplo claro de la forma en que opera esta modalidad, es el proyecto realizado por el director de cine Ridley Scott llamado “Life in a day”. La gracia de este documental es que fue creado por todo aquel que quisiera participar, tan solo grabando parte de su vida cotidiana durante el  24 de julio del 2010 y enviando el material, logrando una película que de otra manera sería imposible de realizar.

Con esta iniciativa se pudo externalizar una tarea propia de los productores cinematográficos a una audiencia masiva abierta, que básicamente era todo el mundo. Este tipo de proyectos dan una idea de la capacidad del crowdsourcing, en relación con la integración de los públicos, el desarrollo de objetivos o productos en conjunto, y la posibilidad de insertar nuevas ideas o formas de realizar un trabajo.

Fuentes:

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